Banda sonora de la película Los pecadores

Una vibrante mezcla de blues sureño tradicional, folk, rock y música de terror ochentera que sirve como la columna vertebral de la historia.

Película: Los pecadores

Director: Ryan Coogler

Compositor: Ludwig Göransson

País: Estados Unidos

Año: 2025

Publicado por: Sony Masterworks

Formato: CD, LP, digital

Instrumentación: Combina el blues de las raíces del sur de Estados Unidos con sonidos de rock, grunge y pasajes de tensión propios del cine de t

Requerimientos: Coogler exigió que la música del filme no fuera un simple acompañamiento decorativo, sino que se sintiera lo más realista posible. Pidió recrear la esencia pura del blues del Delta del Misisipi de los años 30 (conocida en la época como "la música del diablo"). El requerimiento clave fue que las actuaciones musicales de los actores en pantalla se grabaran completamente en vivo en el set, obligando a ensayar con extras, coreógrafos y cámaras en sincronía absoluta.

Anécdotas: Dado el estricto requerimiento del director Ryan Coogler de que toda la música blues interpretada en pantalla por los actores y extras se grabara completamente en vivo en el set, Göransson tuvo que mudarse durante tres meses a Nueva Orleans. El rodaje de la película de terror sobrenatural se llevaba a cabo de forma masiva en horarios nocturnos. Para coordinar a los músicos y asegurar que el sonido en directo fuera perfecto, Göransson se vio obligado a trabajar toda la noche en el plató junto al equipo. Durante el día, en lugar de dormir, aprovechaba las pocas horas de luz para ensayar intensamente con los actores (como Miles Caton) y preparar las piezas de la jornada siguiente. El propio compositor confesó en una entrevista para The Wrap que terminó viviendo una rutina tan oscura y sin ver el sol que se convirtió en el verdadero vampiro de la producción debido a la brutal exigencia del calendario de grabación.

Del compositor: "Nunca había experimentado algo tan exigente como grabar la música en directo simultáneamente mientras los act

Del director: "Le entregué a Ludwig un concepto abstracto y surrealista, uniendo hip-hop, tambores africanos y guitarras

Contribuciones: A través del uso de la guitarra resonadora Dobro de 1932 combinada con sonidos electrónicos discordantes y texturas experimentales, la música genera una sensación de anacronismo inquietante. El sonido crudo del blues del Delta —históricamente estigmatizado como "la música del diablo"— se funde a la perfección con la atmósfera de terror gótico sureño, potenciando el racismo, la segregación y el miedo físico que viven los personajes.



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